martes, 28 de agosto de 2007

Comida de la abuela


El restaurante Potos está llamado a ser nuestro comodín al mediodía porque lo tenemos muy a mano, se come casi como si hubiera cocinado tu propia madre y es barato.

Desde que se entra por la puerta se siente uno en un lugar familiar, y así es: mientras la hija te toma nota, la madre se desenvuelve entre fogones con la soltura de quien lleva toda su vida dando de comer a unos y a otros.

Es un local sin sofisticaciones, de manteles de papel y cubiertos desiguales, pero todo eso se olvida delante del salmorejo o la tortilla de patatas que prepara la doña.

Las opciones del menú del día no son muchas (tres primeros y tres segundos), pero equilibradas, y siempre platos de la cocina patria más tradicional, que va de las lentejas a las verduras salteadas y de las croquetas al atún a la riojana.

Este tipo de restaurantes suelen caer con facilidad en el fritoleo y el bistec grasiento, pero no es el caso de Potos, aunque, eso sí, ha sucumbido a la patata frita congelada.

Restaurante Potos

Ramón de Santillán, 15.

Aceptan cheques

Menú del día 9,00 euros

3 comentarios:

Juanje dijo...

La tortilla de patata está poco cuajada pero sabe a gloria... no hay nada como un pinchito a media mañana acompañado de un café.

pilarportero dijo...

Me lo has quitado de la boca, encima sin morreo de por medio. Suscribo lo del pinchito. aunque la compa�a tambi�n cuenta lo suyo. Si esa misma tortilla te la tomas con cualquiera, no sienta igual.

Ana dijo...

Has pasado por alto los cuadros y respectivos marcos que adornan las paredes, que están al nivel de los cubiertos y el mantel de papel, pero todo ello no es sino una sinergia sin la cual la tortilla no sería lo mismo.